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viernes, 7 de septiembre de 2012

UN CHISTE DE ABOGADOS


Un jefe de la mafia descubrió que su contable había desviado 10 millones de dólares de la caja.
El contable era sordomudo. Por eso fue admitido en el trabajo, pues como no podía oír nada, en caso de una eventual detención y proceso, no podría actuar como testigo.

Cuando el jefe le fue a preguntar por los 10 millones, llevó consigo a su abogada, que conocía el lenguaje por señas de los sordomudos.

El jefe pregunto al contable:
¿Dónde están los 10 millones que te llevaste?

La abogada usando las manos, le hizo llegar la pregunta al contable, que a su vez respondió:
Yo no sé de qué están hablando.

La abogada lo tradujo para el jefe.
- Él dice que no sabe de qué le hablamos.

El mafioso sacó un pistola calibre 45 y apuntó a la cabeza del contable, gritando:
Pregúntale de nuevo

La abogada , por señas, le dijo:
Te va a matar si no le cuentas donde está el dinero.

El contable respondió con señas:
Ok, ustedes ganan, el dinero está en una maleta marrón de cuero enterrada en el jardín de la casa de mi primo Enzo, en el número 15 de la calle 87 en el Bronx.

El mafioso le preguntó a la abogada.
¿Qué dice?

La abogada respondió:
Dice que no tiene miedo de morir y que además de ser usted un cabrón, lno tiene lo que hay que tener para apretar el gatillo....

miércoles, 11 de enero de 2012

Las preguntas de los abogados

Un granjero demandó a una empresa de autobuses por las lesiones que sufrió en un accidente.
En el juicio, el abogado de la empresa le pregunta:
- ¿Acaso no le dijo usted 'estoy muy bien' al policía que lo auxilió?
- Déjeme explicarle lo que pasó, yo llevaba a mi yegua en el remolque de la camioneta...
- ¡No le pedí detalles, limítese a responder la pregunta! ¿Le dijo usted, sí o no, que estaba muy bien al policía que le ayudó?
- Como le venía diciendo, llevaba a mi yegua en el remolque de la camioneta y de pronto apareció un bus de su empresa...
- ¡Señor juez, estoy tratando de demostrar que esta persona le dijo que estaba muy bien a un policía, inmediatamente después del accidente!, ahora después de varias semanas, él demanda a mi cliente y eso se llama fraude. ¡Por favor, dígale que responda la pregunta!


El juez le explica al abogado que está interesado en escuchar la historia del granjero y le pide a éste que continúe.


- Pues yo llevaba a mi yegua en el remolque de la camioneta y de pronto, en un cruce, me choqué con un bus que se había tragado la señal de stop y me chocó lateralmente. Yo quedé paralizado por el golpe y la impresión, pero escuchaba que mi yegua gemía como loca, presa del dolor. Unos minutos después, llegó la patrulla de policía y un agente se bajó alarmado por los gemidos de mi yegua. El policía la examinó y finalmente sacó su arma y le pegó un tiro en medio de los ojos. Luego, vino hasta mí y me dijo, "su yegua estaba muy mal y tuve que pegarle un tiro para que no sufriera, ¿Usted cómo se encuentra? ". ¿Qué hubiera respondido usted, señor abogado?.

viernes, 30 de octubre de 2009

El famoso accidente del albañil gallego

Accidente de Trabajo

Explicación de un albañil gallego a la compañía aseguradora que no comprendía, debido a la naturaleza de sus lesiones, cómo podría haber ocurrido el accidente.

Este es un caso verídico cuya trascripción fue obtenida de una copia de archivo de la aseguradora.

El caso fue Juzgado por el Tribunal de Primera instancia de Pontevedra.

Estimados señores:

En respuesta a su pedido de informaciones adicionales declaro: en el item nº 1 sobre mi participación en los acontecimientos, mencioné: "tratando de ejecutar la tarea y sin ayuda", como la causa de mi accidente. Me piden en su carta que dé una declaración más detallada, por lo que espero que lo que sigue aclare de una vez por todas sus dudas.

Soy albañil desde hace 10 años. El día del accidente estaba trabajando sin ayuda, colocando los ladrillos en una pared del sexto piso del edificio en construcción en esta ciudad. Finalizadas mis tareas, verifiqué que habían sobrado aproximadamente 250 kilos de ladrillo. En vez de cargarlos hasta la planta baja a mano, decidí colocarlos en un barril, y bajarlos, con ayuda de una roldana que felizmente se hallaba fijada en una viga en el techo del sexto piso.

Bajé hasta la planta baja, até el barril con una soga y, con la ayuda de la roldana, lo levanté hasta el sexto piso, atando el extremo de la soga en una columna de la planta baja. Luego, subí y cargué los ladrillos en el barril. Volví a la planta baja, desaté la soga, y la agarré con fuerza de modo que los 250 kilos de ladrillos bajasen suavemente (debo indicar que en el item 1 de mi declaración a la policía he indicado que mi peso corporal es de 80 kilos). Sorpresivamente, mis pies se separaron del suelo y comencé ascender rápidamente, arrastrado por la soga. Debido al susto, perdí mi presencia de espíritu e irreflexivamente me aferré más aún a la soga, mientras ascendía a gran velocidad. En las proximidades del tercer piso me encontré con el barril que bajaba a una velocidad aproximadamente similar a la de mi subida, y me fue imposible evitar el choque. Creo que allí se produjo la fractura de cráneo.

Continué subiendo hasta que mis dedos se engancharon dentro de la roldana, lo que provocó la detención de mi subida y también las quebraduras múltiples de los dedos y de la muñeca. A esta altura (de los acontecimientos) ya había recuperado mi presencia de espíritu y, pese a los dolores, continué aferrado a la cuerda. Fue en ese instante que el barril chocó contra el piso, su fondo se partió, y los ladrillos se desparramaron.

Sin ladrillos, el barril pesaba aproximadamente 25 kilos. Debido a un principio simplismo comencé a descender rápidamente hacia la planta baja. Aproximadamente al pasar por el tercer piso me encontré con el barril vacío que subía. En el choque que sobrevino estoy casi seguro se produjeron las fracturas de tobillos y de la nariz. Este choque felizmente disminuyó la velocidad de mi caída, de manera que cuando aterricé sobre la montaña de ladrillos solo me quebré tres vértebras.

Lamento sin embargo informar que, cuando me encontraba caído encima de los ladrillos, con dolores insoportables, poder moverme y viendo encima de mí el barril, perdí nuevamente mi presencia de espíritu y solté la soga. Debido a que el barril pesaba más que la cuerda, descendió rápidamente y cayó sobre mis piernas, quebrándome las dos tibias.

Esperando haber aclarado definitivamente las causas y desarrollo de los acontecimientos, me despido atentamente.