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jueves, 10 de marzo de 2016

DÉJAME DORMIR, MAMÁ

Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche..
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche.


Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán...

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!

domingo, 21 de febrero de 2010

Si vas a hacerte un chequeo.... piénsalo bien

He encontrado esto que no sé si será muy conocido o poco, pero me ha parecido muy ingenioso.
Lo titulan "Consejos del viejo Vizcacha"

Cuidado con los chequeos

Son enormes las variantes
del informe del chequeo,
todo es cuestión del color
del cristal de tu galeno:
inflamación en el colon,
irritación en el recto,
que el intestino delgado
no absorbe los alimentos;
exceso de fosfatasas
o carencia de anticuerpos;
que puedas tener mareos
por culpa del oído medio,
enfisema pulmonar,
úlcera en el duodeno,
insuficiencia renal,
cálculos en el colédoco;
y hasta te pueden decir
aunque no entiendas ni medio,
que 'hay una falla en el ácido
desoxirribonucleico'.

Y aunque te sientas fenómeno
y así le insistas al médico,
lo tenés que aceptar todo
porque lo dice el chequeo.
Lo que más te va a asombrar;
-aunque en esto seas un lego-
es la gran similitud
de todos los tratamientos
excluyendo, por supuesto,
el tema medicamentos:
siempre una dieta hiposódica,
andar kilómetro y medio
y nada de carnes rojas
ni embutidos ¡y ni quesos!;
sí pescado -bien hervido-,
y pollo, pero sin cuero...

Tendrás que decirle adiós
a tus grandes compañeros:
el whisky y el cigarrillo,
y hasta al cafecito negro.

Por eso querido amigo
a aconsejarte me atrevo:
si sos un tipo feliz,
sin temores y sin miedos,
¡no se te ocurra jamás
dejarte hacer un chequeo!

lunes, 6 de octubre de 2008

El poema de la ESO

Dicen que va en retroceso

la enseñanza de la E.S.O.

Comprobarlo un padre quiso

y asaltó, sin previo aviso,

a su hija de quince años,

que, con modales huraños,

con evidente impaciencia,

con tono de displicencia

y prostibulario atuendo,

así le fue respondiendo:

-¿Cuándo vivió Alfonso Sexto?

*No está en mi libro de texto.

-¿Y está Felipe Segundo?

*A ese siempre lo confundo.

-¿Y doña Juana la Loca?

*En este curso no toca.

-Di algún monarca absoluto.

*No se da eso en mi Instituto.

-¿Y cuando se perdió Cuba?

*Esta... ¡tiene mala uva!

-Pues di un pintor español.

*Eso no entra en el control.

-¿No sabes quién fue Picasso?

*No. De esas cosas yo paso.

-¿Cuando acabó la Edad Media?

*Pues vendrá en la Enciclopedia.

-¿Y las Navas de Tolosa?

*¡Me preguntas cada cosa...!

-¿Y qué fue la Reconquista?

*Si me dieras una pista...

-¿A qué equivalen mil gramos?

*¡Pero si eso no lo damos!

-¿Qué son los números primos?

*Eso tampoco lo dimos.

-¿La ecuación de primer grado?

*Pues tampoco la hemos dado.

-¿Y sabes mucho latín?

*¡Lo dices con retintín...!

-Y tampoco darás griego

*Se escribe raro, me niego.

-¿Quién fue Ortega y Gasset?

*Lo miraré en internet.

-¿No estudias filosofía?

*¿Para qué me serviría?

-¿Y has dado Literatura?

*No lo sé... no estoy segura.

-¿Quien compuso la Odisea?

*No tengo ni zorra idea.

-¿En que obra sale Calixto?

*No papá, eso no lo he visto.

-¿Y Gonzalo de Berceo?

*No viene en el libro... creo.

-¿Y Calderón de la Barca?

*¡Uy papi, no me seas carca!

-¿Clarín, Baroja, Unamuno?

*Pues no me suena ninguno.

-¿Algún autor del Barroco?

*De eso sé bastante poco.

¿Quién fue el Manco de Lepanto?

*Papá, ¡No preguntes tanto!

-Pero, ¿No leéis a Cervantes?

*¡A ese lo leeríais antes...!

-Lo tuyo, hija, es deplorable.

*Pues he sacado notable.

-¿Y de ciencias, sabes algo?

*Me voy, que esta noche salgo.

-Pero, entonces, tú ¿que sabes?

*¡No me esperéis, tengo llaves!

Y el padre quedó perplejo:

al mirarse en el espejo

se notó cara de idiota.

Musitó una palabrota

y fue a meterse en la cama.

Así acaba este epigrama.